Haz lo que quieras será el todo de la ley
Hace tiempo se me viene pidiendo que publique los diferentes sucesos paranormales que me han ocurrido hasta ahora, y como quiera que me dedico al ocultismo y tengo gran experiencia en las ramas más obscuras de la magia, es fácil suponer que hay muchas historias que contar. Efectivamente así es, y he decidido comenzar no con la primera que me sucedió cuando era niño (desde entonces y hasta ahora no han cesado) sino con una de las ´que al común de la gente más suele impresionar por estar cargada de ese aspecto cinematografico de que suelen estar cargadas estas historias cuando son reales; la realidad, una vez vez más, supera a la ficción. Hablaré entonces de estos sucesos pero además de hechizos y maleficios, de pactos con el demonio e invocaciones de toda clase; hablaré, en fin, de lo que sé. Pero no perdamos tiempo y vamos con la historia de hoy.
Tendría yo unos trece años cuando viene a suceder que una de mis tias, a la cual solía visitar con asiduidad desde muy chico, fallece. A pesar de que fui hasta su casa para saludar a mis primos en ese trance de pena, no me digné ir a su sepelio ni nada que se le pareciese, pues es bien sabido que me aburren tremendamente esas cosas. Pero sí fue mi padre, hermano de la difunta, y mi madre, y como habían optado por quedarse toda la noche hasta el dia del entierro, se decidió por comodidad que mi hermano y yo nos quedásemos a dormir en la casa de otro de nuestros parientes. No sé por qué menciono eso, pues nada tiene que ver la historia en sí, pues el problema llegó al dia siguiente, o mejor dicho a la noche siguiente.
Siempre tuve grandes problemas para dormir, siendo el caso que rara vez me duermo antes de las cuatro de la mañana, y esto siempre me juega muy en contra cuando se trata de sucesos sobrenaturales, como podrán comprobar en las otras historias que iré publicando.
Ahora bien, la noche siguiente estaba yo completamente desvelado, como de costumbre. Serían las tres de la madrugada y estaba tan despierto como ahora, pensando quién sabe en qué cosa, cuando al adoptar la forma que adopto habitualmente para dormir comencé a sentirme inquieto y algo asustado, como si no estuviera solo en la habitación, que parecía más fria que nunca. Poco a poco fui dándome vuelta y al mirar hacia uno de los rincones de la habitación la vi. Allí estaba mi tía, usando el vestido violeta con flores que tanto usara en vida, pero con un rostro completamente desfigurado, semejante al que puede verse en El exorcista cuando regan está poseída. Pero eso no era todo, pues con una sonrisa francamente aterradora avanzaba hacia mí; y un detalle a tomar muy en cuenta es que sus pies tocaban el suelo, lo cual es un detalle más que significativo. Sólo los dioses saben cuánto me disgustó esta imagen, y como no quería seguir viendo eso me dí la vuelta como para seguir durmiendo, no sin antes limpiarme el frio sudor que corría por mi frente. Cuando volví a mirar ya no estaba (afortunadamente), y una semana más tarde, al hablar con otra de mis tias que se encontraba en otra ciudad, me confirmó que había visto exactamente lo mismo a la misma hora.
Bien, dejo la explicación de algunos detalles para otro día, cuando publique otras historias similares, de las cuales tengo para coleccionar.
Amor es la ley, amor bajo voluntad.