
Nuevamente recibí una llamada de mi amigo el Dr. Seward, pero esta vez fue para invitarme a tomar el tè en su clínica. A las 5 en punto estuve allí, pero mientras conversábamos uno de sus enfermeros llamó a la puerta:
- Dr. Seward- dijo éste- el loco Renfield está murmurando en sueños y temo que se deschavete, pues lo único que dice es : "Ratas, ratas, ratas..."
Ah- contestó Seward- debe estar soñando otra vez con el palacio legislativo; dele un enema.
así lo hizo el enfermero, pero al rato se oyó un fuerte grito y corrimos a ver qué pasaba.
Renfield estaba tirado en el suelo, bañado en sangre, así que tuve que presionarlo para que hable antes de morir:
- CUénteme, loco Renfield- le dije- dígame qué le pasó.
-Estaba durmiendo cuando él apareció- dijo Renfield- me refiero al conde, claro. me ofrecó ratas...ratas blancas; y ratones...ratones paranoicos..., y hasta me trajo una renga llena de piojos.
- Está bien, loco Renfield- le dije- puede Ud. morir en paz. Dr. Seward, el conde es muy inteligente...Oh, no; no crea que porque se parece más a Leslie Nielsen que a Gary Oldman no es inteligente. El conde intentó hacerse un aliado...
Profesor- dijo Seward- ¿Qué hacemos con el loco?
Bueno...dele un enema y entiérrelo.